Descubrir los alrededores de Chengdu

proyecto de irrigación de Dujiangya

Con el propósito de seguir disfrutando de los numerosos reclamos turísticos del gigante asiático, el presente post propone una ruta por las inmediaciones de Chengdu, capital de la pintoresca y fértil provincia de Sichuan.

Aunque son muchos los viajeros que sólo conciben esta ciudad como la puerta de entrada a la región autónoma del Tíbet, lo cierto es que sus inmediaciones están cuajadas de alicientes que justifican por sí solos acercarse hasta este sector de la China meridional.

Para descubrir el primer lugar recomendado, hay que desplazarse 18 km al norte de Chengdu: concretamente, hasta la localidad de Xindu. El principal aliciente de la misma radica en el espectacular templo budista de Baoguang Si (que en castellano significa ‘monasterio de la Luz Preciosa’).

Fundado probablemente durante la dinastía de los Han Orientales (25 a. C.-220 d. C.), el recinto llegó a dar cabida a 3.000 monjes entre los siglos X y XI. Tras sufrir un incendio en época de la dinastía Ming (1368-1644), fue erigido de nuevo en 1670.

El edificio más antiguo del complejo monástico es la Sheli Ta, una pagoda de 30 m de altura que se alza en el patio delantero, y que fue el único elemento que no fue pasto de las llamas. Asimismo, también conviene detenerse ante las 500 estatuas de luohan (dioses budistas) de la dinastía Qing (1644-1912).

El otro buque insignia de las inmediaciones de Chengdu se encuentra 50 km al noroeste de la ciudad, y no es otro que el proyecto de irrigación de Dujiangya (en la foto). Éste se localiza en la cuenca alta del río Min y consiste en un plan de regadío de más de 2.000 años de antigüedad.

Ejecutado entre los años 306 y 251 a.C., esta red de canales podía regar hasta 200.000 hectáreas (cifra que en la actualidad se eleva hasta las 240.000). En la zona de Fulongguan (Pabellón de la Derrota del Dragón), se puede contemplar una estatua de piedra de su artífice, Li Bing, de 2 m de altura y correspondiente al siglo III. Por último, no hay que dejar de visitar el Erwang Miao (templo de los Dos Reyes), que rinde homenaje a los arquitectos que trabajaron en el proyecto.

Foto vía: Travel in East

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Comentarios (1)

  1. Efectivamente Cheng Du posee rincones preciosos. Es un sitio a visitar con tiempo, nunca defrauda. Saludos

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