Los viajes de Marco Polo, mito o realidad

Marco Polo

¿Quién no ha oído hablar en alguna ocasión, el célebre aventurero Marco Polo (1254-1324), del que se dice que alcanzó la corte del gran Khan, en Beijing, e introdujo en Europa uno de los pilares de la cocina mediterránea: la pasta?

Si bien es cierto que la popularidad de este comerciante ha ido mucho más allá de las fronteras del que podría haber sido su país de origen, Italia, no existe tanta unanimidad entre los expertos a la hora de dar crédito a las crónicas de sus exóticos viajes.

Siguiendo el hilo de la historia oficial, Marco Polo acompañó en 1271a su padre (Niccolo) y su tío en una expedición a través del golfo Arábigo, desde donde continuaron por Asia meridional y central. El 1275, los tres llegaron a la corte del gran Khan —pasando previamente por el Pamir y la cuenca del Tamir—, lugar en el que Marco Polo se estableció en 1292 como miembro de la Administración mongol.

Sus quehaceres burocráticos estuvieron marcados por el éxito: de hecho, el escritor italiano Boccacio lo describiría años después como unos de los mejores diplomáticos europeos en Oriente. Fruto de esta prolongada estancia, el comerciante escribió uno de los libros de viajes más célebres de todos los tiempos: «Il milione«, un cautivador relato en el que describe su periplo en China.

Ahora bien, algunos autores como Folch (1995) o Jackson (1998) ponen en entredicho la veracidad de estas líneas, hasta el punto de preguntarse, como en el caso de este último, si Marco Polo en realidad fue más allá de Constantinopla (la actual Estambul, Turquía).

Para argumentar esta postura, Folch destaca que el libro pasa por alto algunos aspectos fundamentales del mundo chino —por ejemplo, la Gran Muralla, mientras que Jackson apunta que la obra fue escrita en un francés salpicado de palabras italianas.

Estos detalles hacen que «Il milione» tenga que ser analizado con cautela, a pesar del pormenorizado retrato que realiza de la corte imperial y de la buena salud del comercio internacional en la zona: «No existe ningún otro lugar al mundo con más mercaderes», aseveraba el viajero.

Igualmente sorprendentes resultan las descripciones que hizo del palacio del gran Khan, un gran edificio de mármol con «habitaciones y pasillos dorados extraordinariamente decorados». ¿Verdad o fantasía? En cualquier caso, huelga decir que pocos lectores se resistirían a conocer en persona los escenarios que Marco Polo detalla en su celebérrimo libro.

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Categorias: Cultura China



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