Dunhuang: arte e historia en un oasis

Mural de las cuevas de Mogao

La pequeña y fascinante ciudad de Dunhuang, sita en un oasis de la prefectura de Jiuquan (provincia de Gansu), es mucho más que un verdadero museo al aire libre. Sin ir más lejos, el nombre de esta localidad (que en chino mandarín significa ‘señal deslumbrante’) constituye un fiel adelanto del torrente de historia que impregna sus calles e inmediaciones, convertidas en el pasado en uno de los puntos neurálgicos de la celebérrima Ruta de la Seda.

Esta centralidad respondía a dos causas principales: por un lado, su estratégico emplazamiento —en el que confluían dos de los ramales de la citada ruta—, y por otro, el poder de atracción que ejercían sobre los fieles budistas las pinturas murales de las cuevas de Mogao, emplazadas a tan sólo 25 km del centro urbano.

Transformada en una prefectura en el año 117 a.C. por el emperador Han Wudi, habría que esperar algunos años más —concretamente hasta el siglo IV, coincidiendo con la dinastía de los Wei del Norte (386-533)— para asistir al nacimiento de las cuevas más antiguas.

Quizás la más emblemática de esta primera etapa sea la gruta 257. En sus paredes se recrean escenas de la vida de Buda, incluyendo el momento en el que fue traicionado por un hombre al que previamente había salvado. Por lo que respecta al período correspondiente a la dinastía Wei del Oeste (535-556), destaca la cueva 249, donde el viajero podrá deleitarse con bellísimas representaciones de paisajes.

Asimismo, la gruta 428 data de la etapa de los Zhou del Norte (557-581), mientras que otras tantas (como la 150, 244, la 410 y la 420) pertenecen a la dinastía Sui (581-618), artífice de la reunificación de China tras 350 años de desunión.

Al margen de las indefectibles cuevas de Mogao (declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1987), cualquier visita a esta ciudad, debe incluir una visita al Museo de Dunhuang. El centroabierto diariamente y situado en la calle de Yangguan Dong— muestra algunos objetos hallados en las grutas y en las antiguas fortalezas de Yangguan y Yumen.

A su vez, también resulta aconsejable acercarse hasta el lago de la Media Luna, ubicado a tan sólo 6 km en dirección sur. Se trata de un estanque circundado de dunas, por las que se puede transitar a lomos de un camello. El precio del paseo debe negociarse a priori con los lugareños que ofrecen esta facilidad.

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