La pagoda de la Gran Oca Salvaje, en Xian

Pagoda Gran Oca Salvaje

En esta ocasión, toca regresar a una de las ciudades más visitadas de China: la milenaria Xi’an. A pesar de que esta urbe, capital de la provincia de Shaanxi, debe su fama universal al impactante Ejército de Terracota y a la tumba del primer emperador chino, no hay que pasar por alto que este destino también reserva al viajero otras muchas sorpresas. Una de ellas son las bellas pagodas de las Ocas Salvajes, y en concreto, la pagoda de la Gran Oca Salvaje (o Dayan Ta).

Por sus 64 m de altura, repartidos en siete pisos, es imposible no detenerse a contemplar este edificio cargado de historia. De hecho, sus orígenes hay que buscarlos en los primeros años de la dinastía Tang (618-907); concretamente, en el 652, momento en el que el príncipe heredero Li Zhi ordenó construirla en memoria de su madre, ya fallecida.

Se dice que un monje muy conocido, Xuanzang, había realizado una peregrinación a la India en 629, trayendo consigo a su vuelta, en el 645, numerosas escrituras budistas que serían custodiadas poco después en la flamante pagoda, después de haber sido traducidas al chino. De hecho, la pagoda era parte de un templo budista, si bien únicamente se conservan unos pocos edificios que formaron parte de este espectacular complejo, que llegó a contar con 13 patios y 300 habitaciones.

En la actualidad, el templo da cabida a algunos monjes y, al mismo tiempo, a un buen número de fieles que acuden allí a rezar. Por desgracia, los que ya no están son los textos sagrados, que fueron repartidos por distintos museos e instituciones a lo largo y ancho del país. En cualquier caso, no es menos cierto que la pagoda sigue siendo merecedora de una atenta visita.

Información práctica sobre la pagoda de la Gran Oca Salvaje

  • Ubicación: lado sudoeste de Yanta Lu, Xi’an (Shaanxi).
  • Horario: abierta todos los días de las 08.30 h a las 19.00 h.

Foto vía: Roberto Yebra

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