Visitar la Gran Mezquita de Beijing

Gran Mezquita Beijing

Aunque el gigante asiático suele asociarse tradicionalmente a religiones ajenas a la cultura mediterránea, como el budismo, no hay que perder de vista que la presencia del Islam en China no es nada desdeñable. Ante esta situación, construcciones como las que presenta este post —la Gran Mezquita de  Beijing— cobran sentido.

Este edificio, conocido también como Libai Si o templo de la Plegaria,  se halla situado en la zona habitada por la minoría musulmana hui, en Niu Jie (o calle de la Vaca). El nombre de esta vía no es casual, ya que hace alusión a un alimento habitual para esta comunidad, que aparta de su dieta a otro que sí es consumido profusamente por el resto de los chinos: el cerdo.

El proyecto de construcción de una mezquita en Beijing tiene su origen en el año 966, en la época Liao, (916-1125), aunque los trabajos de edificación no culminaron hasta el siglo XI. Ya en tiempos de la dinastía Ming (1368-1644), recibió su denominación actual a través de un edicto del emperador. En la actualidad, y desde 1998, la mezquita está bajo protección municipal.

El acceso principal a la mezquita, que posee una extensión de 5.800 metros cuadrados, está indicado con un pailou rojo, que precede una puerta construida siguiendo los principios de la arquitectura china tradicional. La entrada para el público general se halla a mano derecha.

El visitante se topará enseguida con un patio bastante sombrío, en el que desembocan todas las construcciones del complejo. Hay dos pabellones ornados con estelas y un alminar en forma de pagoda, que es desde donde se efectúa el llamamiento al rezo. Frente a éste, se alza un incensario de bronce. Del interior, destaca la sala de oración, que fue restaurada en 1979 y que dispone de capacidad para albergar hasta 1.000 fieles.

La Gran Mezquita está abierta al público todos los días, excepto a las horas de oración. Para poder acceder a ella, conviene no llevar las piernas al aire.

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