Bolas de Baoding, origen y beneficios

Bolas de Baoding

Desde hace algunos años se pueden encontrar en las tiendas unas curiosas esferas, normalmente metálicas, que al chocar entre sí suenan de una manera muy armoniosa. Se dice que una suena como el rugido de un dragón y la otra como el canto de un ave fénix (ambos animales simbolizan el ying y el yang, los opuestos, y también suelen estar asociados a la realeza, como emperador y emperatriz, respectivamente).

Las vulgarmente llamadas «bolas chinas» son conocidas en su país como Bolas de Baoding o Kung Fu Chio. Su función no es lúdica sino terapéutica, y tienen un origen antiquísimo. Reciben el nombre de la localidad en la que fueron inventadas, Baoding (situada a 140 km al sur de Beijing). Esta ciudad es famosa en toda China porque sus habitantes son especialmente longevos, y la causa de este fenómeno parece tener que ver con el uso de las bolas.

En tiempos de la Dinastía Ming, Wang Meng Shen, maestro forjador de una herrería situada en el puente Gan Shi, dió órdenes para la fabricación de esferas de metal huecas, una masculina y otra femenina, y éstas fueron enviadas a señor Long Xiao Feng. Éste último hizo entrega de las esferas al emperador y su familia durante una audiencia, a modo de obsequio. Con el paso del tiempo se convirtieron en tesoros de palacio.

Bolas de Baoding

En un principio estos instrumentos eran objetos sólidos simples, pero con el paso de los años fueron mejoradas por los artesanos, que introdujeron platos en su interior para producir tonos altos y bajos cuando son utilizadas. En la actualidad suelen tener un tamaño a medio camino entre una pelota de golf y una de tenis, y las hay que incluyen decoración en hilo de cobre o cloisonée (aunque las que se usan para ejercicio siguen siendo de hierro).

Su modo de empleo consiste en hacerlas girar conjuntamente sobre la palma de la mano. Aunque puede resultar difícil al principio, con práctica la velocidad de rotación aumenta, y se puede llegar a hacerlas girar sin que hagan contacto entre sí. La práctica también puede llevar a que se añadan bolas adicionales, y así poder girar tres, cuatro, o incluso más, a la vez.

El movimiento rotatorio desarrolla fuerza en los dedos, y si se usan bolas de un cierto peso, el ejercicio puede repercutir en los músculos de antebrazos y en la capacidad de agarre. Además de estos saludables efectos, los practicantes de medicina antigua china sostienen que las bolas interactúan con los puntos de acupuntura de la mano, abriendo los canales de energía vital, conocida como chi entre los chinos. A efectos prácticos se dice que el ejercicio continuado con las bolas estimula el cerebro y el sistema central, agudiza el ingenio, elimina la ansiedad, previene y reduce la tensión arterial, artritis en dedos y muñeca, los temblores, así como otros efectos del envejecimiento.

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