Viaje en tren Beijing – Hong Kong

tren en China

Como si de un avión se tratase, primero tuvimos que ir a facturar y mostrar nuestro pasaporte a los agentes de inmigración de la estación. Una vez solventados los formularios de rigor, nos encaminamos a nuestro tren. Una sucesión de vagones de color verde nos llevaría a Hong Kong. El revisor tomó nuestros billetes y nos dio otros para localizar nuestras camas. Ya sólo queda disfrutar de tan largo viaje.

Beijing – Hong Kong. De norte a sur. Toda China es la que hemos recorrido sobre raíles. De la Estación del Oeste de la Capital del Norte a la estación de la Península de Kowloon transcurrieron veinte y cuatro horas. Tiempo más que suficiente para pensar y contemplar lo que sucedía ante nuestros ojos.

Sin ir tan sabiamente preparados como los chinos, hemos pasado casi inadvertidos entre el pasaje. Comida casera, comida que se prepara con verter un poco de agua caliente de las máquinas que hay repartidas por todos la vagones, una filosofía de vida y mucha vida por los pasillos. Nuestro vagón se transformó en un gran centro de reuniones de gente informal. Nuestros ojos nos convierten en un elefante robando en una cacharrería. Los más parecidos a nosotros se encontraban en primera clase y no eran muchos.

Todos nos dijeron que por qué no fuimos en avión. No son lo que se dice vuelos baratos y la experiencia tampoco lo vale. Lo que nos imaginábamos encontrar no ha aparecido. Un vagón sucio, un compartimento de incómodas camas y un viaje desagradable. Todo lo contrario. Vagón limpio, unas duras y cómodas camas y un viaje lleno de experiencias y descubrimientos.

tren en China

Largos pasillos con compartimentos a la derecha de seis camas en tres alturas y sillas y mesas al otro lado bajo un gran ventanal por donde se sucedía China a la velocidad que dictaba nuestro tren. Muy curioso era oír hablar en inglés a los chinos, y es que nuestro destino fue una antigua colonia británica, hoy es una SAR (Región Administrativa Especial). La herencia británica es muy alargada y no siempre es culpable.

Una vez levantados adivinamos un nuevo paisaje. Buen momento y lugar para tomar el desayuno. La sequedad del norte había dado paso a los verdes campos del sur y a sus famosos y fotogénicos arrozales. Pierdes la noción del tiempo con este descubrimiento mientras nos acercábamos a nuestro destino: “El Puerto Perfumado” que es como se conoce a Hong Kong.

Print Friendly, PDF & Email



Etiquetas: , , ,

Categorias: Beijing, Hong Kong



Comments are closed.