El barco de mármol del Palacio de Verano de Pekín

Barco de marmol

Los barcos en los jardines chinos son elementos decorativos bastante comunes. No obstante, el de hoy no se trata de un barco normal, se trata del impresionante Barco de Mármol del Palacio de Verano de Pekín, o lo que es lo mismo, el Barco de la Claridad y el Confort.

Este barco no es más que un pabellón situado en los jardines de este Palacio. Ubicado dentro del agua, con unas vistas privilegiadas al gran lago. Mide aproximadamente unos 36 metros de longitud, y ocupa gran parte de la orilla noroeste del lago Kunming, muy cerca del extremo oeste del Gran Corredor.

La historia de este barco va un poco por partes, pues lo cierto es que cuando el Emperador Qianlong lo construyó en 1755 no tenía mucha pinta de barco. Más bien se trataba de un pabellón formado por una base de grandes bloques de piedra que sostenían una estructura de madera tradicional china.

Fue dañado por las tropas anglofrancesas en la Segunda Guerra del Opio. Así, finalmente sería restaurado por la Emperatriz Viuda Cixí, la cual le otorgaría esta particular forma de barco; y es que al parecer, aunque a la emperatriz le encantaba disfrutar del lago, no soportaba la idea de subirse en un barco, pues terminaba mareándose. Esta pues parecía una solución realmente buena a su problema, disfrutar de su propio barco encallado en la orilla.

En esta restauración se incorporaron algunos elementos de la arquitectura europea. Además se incorporaba también una estructura de dos pisos. Aunque eran de madera, como el edificio anterior, lo cierto es que consiguieron una pintura que imitaba el mármol, de ahí su nombre.

Quizá lo que más llama la atención son los espejos ubicados en cada una de las cubiertas, que sirven para reflejar las aguas del lago y dar así una impresión de inmersión total.

Otro detalle interesante es la incorporación de las ruedas de paletas de imitación que se sitúan a cada lado del pabellón. Estas consiguen que al entrar la gente tenga la sensación de estar en un gran vapor de ruedas.

Asimismo, también destacan las cuatro cabezas de dragón que sirven como desagüe, permitiendo así que la lluvia sea canalizada a través de cada una de sus cuatro bocas.

Al parecer en el momento de su restauración por la Emperatriz viuda, se vio como un auténtico derroche de dinero. No obstante, el príncipe Chun debía su posición a esta mujer, por lo que no podía negarle nada. Así, la emperatriz contó con un lugar para observar el lago y dar sus fiestas.

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Foto vía: Antonio Fiol

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