La invasión china del Tíbet

Tibet

A principios del siglo XVIII, el gobierno de China envió a Lhasa a uno de sus comisionados, con la misión de tomar el control del gobierno tibetano, pero varias facciones políticas tibetanas no vieron esto con agrado y en un terrible error diplomático, el emisario chino fue asesinado. Poco después el ejército de la dinastía Qing tomaba por la fuerza el Tíbet y reprimía duramente a los rebeldes, además de instalar a un nuevo comisionado y emplazar 2.000 soldados para mantener el control de la región.

Durante el año 1904 Gran Bretaña se une a China por el control de Lhasa, asegurando para el Imperio Británico un mejor acceso a las colonias en la India y el mismo Tíbet, de hecho, dos años después se firma un tratado entre los ingleses y los chinos para declarar al Tíbet como protectorado de Gran Bretaña. En 1907 se firma un nuevo tratado, esta vez con Rusia implicada también, en la que se da a China el control del tan disputado Tíbet, control que se haría efectivo a partir de 1910.

Con la llegada de la República al territorio chino, las fuerzas instaladas en el Tíbet son forzadas a regresar a China, y es esta oportunidad la que aprovecha el Dalai Lama para recuperar la independencia de los tibetanos, que llegará en 1912.

En 1914 los británicos intentaron sin éxito invadir el Tíbet en dos ocasiones, y más tarde firmarían un tratado en el Tíbet (a espaldas de China) por el cual cedían a los ingleses cerca de 90.000 km2 de territorio, lo que hoy en día es el estado de Arunachal Pradesh. Pero, con la reciente declaración de independencia de la India y la protesta de China por la firma a sus espaldas del acuerdo (y no considerar al Tíbet como una nación independiente), en el año 1962 se desencadenó una guerra entre la India y China.

El Tíbet pasó a ser un objetivo secundario para China con la llegada de la Revolución de Xinhai y también de la Primera Guerra Mundial, por lo que el Dalai Lama pudo recuperar el gobierno de su país, sin ninguna influencia u obstáculo procedentes del extranjero. Esto dio paso a algunas décadas de paz, que terminarían en 1950, cuando China invade el Tíbet de nuevo, y se propone en 1951 el Plan para la Liberación Pacífica del Tíbet, un acuerdo que implicaba el gobierno conjunto de ambas naciones sobre el territorio tibetano.

Este tratado llevó a la población tibetana a un régimen marcado por la servidumbre y a un nuevo reparto de las tierras, llevando a una nueva rebelión popular en 1956, que fue sofocada tres años más tarde, al precio de miles de vidas en enfrentamientos entre militares y la población civil. Así fue como tanto el 14º Lama como sus principales mandatarios se vieron obligados a exiliarse en la India, desde donde apoyaron la resistencia contra China, pero esta lucha terminó cuando el Lama se quedó sin apoyo exterior.

Durante el año 1965 el gobierno de China expropió las tierras de los lamas e introdujo cambios en la educación religiosa, de hecho, la cultura budista sufrió un durísimo revés con estas reformas, además de perder incontables templos y la vida de muchos monjes. Este periodo de represión religiosa llegó a su fin en 1979, pero quedó vigente la prohibición expresa para los lamas de criticar de alguna manera al gobierno de China.

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Categorias: Historia sobre China



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