Xian Zhi, el maestro de la caligrafía

Caligrafia de china

Xian Zhi, hijo de un famoso calígrafo de China llamado Yi Zhi, tenía por costumbre observar con curiosidad cómo su padre trazaba ideogramas sobre el papel. Y fue esta costumbre de contemplar el trabajo de su padre lo que llevó a Xian Zhi a querer seguir sus mismos pasos, aprendiendo a escribir en el proceso. Fue tan rápido y sorprendente su progreso que pronto comenzó a ganarse la fama de ser un digno sucesor del trabajo de su padre.

Un buen día, y tras varios años de práctica, Xian Zhi decidió escribir una serie de caracteres para después mostrárselos a su padre, con la esperanza de recibir su consideración y sus elogios, pero para su sorpresa, Yi Zhi no quiso decir nada sobre el trabajo de su hijo. La causa del silencio paterno fue que Yi Zhi consideraba que su hijo se había dejado llevar por la vanidad, y reaccionó escribiendo un pequeño trazo de más en los ideogramas de Xian Zhi. Acto seguido le envió con el escrito a su madre, para que ella le diera su opinión.

Xian Zhi, buscando una opinión más favorable fue corriendo a buscar a su madre, y mostrándole su escritura le preguntó si pensaba que estaba a la altura del trabajo de su padre. Ella, entendida en el arte de la caligrafía, le dijo a su hijo que realmente había progresado, pero que sólo uno de los caracteres le recordaba realmente al estilo de Yi Zhi, justo el que su padre dibujó en una esquina del papel.

El joven Xian Zhi regresó a preguntarle a su padre el motivo por el que no podía siquiera imitar su estilo, y la respuesta de éste fue del todo inesperada para el impaciente hijo. Yi Zhi le llevó hasta el patio de la casa, y señalando a un montón de tinajas vacías que había allí le explicó una curiosa historia. Le dijo que, cuando comenzó a aprender el arte de la caligrafía, le explicaron que para empezar a dominar este arte debería gastar el agua de 18 tinajas en hacer tinta, y que sólo cuando hubiese gastado esa cantidad de tinta podría considerarse somo un buen calígrafo.

Xian Zhi comprendió de inmediato que la práctica constante y el esfuerzo diario le llevarían a su objetivo, y que la simple imitación era inútil para el dominio de un arte, así que emprendió la tarea con entusiasmo. Tanto es así que Xian Zhi es conocido en la tradición china como el Santo de los Pinceles, por su exquisito dominio de la técnica.

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Categorias: Cultura China



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