Pangu: el Adán de China

Pangu

En esta ocasión, el blog se acerca hasta la mitología china para recuperar un curioso relato sobre el origen de la creación. Se trata de una singular leyenda protagonizada por un no me menos peculiar personaje que, según la tradición del gigante asiático, habría sido el primer ser vivo y el creador de la Tierra: Pangu.

Sin embargo, antes de conocer la historia del particular Adán de China, cabe destacar que la aparición de los primeros textos cosmogónicos en el Imperio del Centro —de los que se sospecha que podrían haber sido importados de la India es bastante tardía, ya que tuvo lugar en tiempos de la dinastía Han (206 a.C.-221 d.C.).

Esta situación también se da en el resto de las narraciones mitológicas surgidas en China, cuyas primeras manifestaciones escritas vieron la luz entre los siglos IV y II a.C., en compendios como el Shanhaijing o el Mutianzi Zhuan.

Dentro de las cosmogonías locales, quizás la más conocida sea que la que hoy nos ocupa. Según una de sus diferentes versiones, Pangu surgió del caos hace unos 18.000 años, saliendo del interior de un huevo. Tras su nacimiento, pasó miles de años durmiendo, durante los cuales experimentó numerosas transformaciones que lo llevaron a convertirse en un gigante. Ayudado por la extraordinaria fortaleza que le confería su descomunal tamaño, Pangu separó el cielo y la Tierra de un hachazo, y los mantuvo separados hasta que ambos se solidificaron.

Tras su muerte, las diferentes partes de su cuerpo se convertirían en los principales elementos de la naturaleza, creando el mundo tal y como lo conocemos. Así, su aliento daría paso a las nubes y al viento; su voz, al trueno, su ojo izquierdo, al sol, y el derecho, a la luna; sus cabellos y su barba, a las estrellas; su cabeza, sus brazos y sus piernas pasarían a ser montañas; de su sangre y de su semen brotarían el mar, los ríos y los torrentes; su carne originaría los campos, mientras que el vello que poblaba su cuerpo fue el precursor de los árboles y las plantas, a la vez que los dientes y los huesos pasaron a ser rocas y minerales. Finalmente, los piojos y pulgas que habitaban en su piel dieron lugar a los animales y a los seres humanos.

Foto vía: MesoSyn.com

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Categorias: Leyenda china



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